jueves, 11 de marzo de 2010

Cuando me desperté... I

Me desperté, como cualquier otro día, pero eso no era mi casa. No sabía cómo había llegado allí. Estaba muy asustada. Aquella extraña sala me ponía los pelos de punta. Estaba llena de una oscuridad agobiante. De repente, noté como algo o alguien pasaba por detrás de mí. Me giré despacio, aterrada. Y en unos pocos segundos, delante de mi cara aparecieron dos grandes ojos con un color grisáceo. Grité y me senté en el suelo cubriéndome la cara con los brazos. Poco a poco, tocando el suelo, llegué a una esquina, donde me encogí. Me sentía indefensa. ¿Qué podía hacer?, ¿cómo podía salir de aquel sitio?... y lo que más me preocupaba… ¿quién era el propietario de aquellos ojos y qué quería de mí? Sumergida en mis pensamientos, conseguí dormir durante un rato, no supe calcular cuánto, todo era eterno en ese lugar: el tiempo, y sobre todo, la oscuridad.

Usando la pared como guía, me dirigí a explorar la habitación. Noté que algo había a mis pies. Aunque no sabía qué era y lo qué me podría hacer, no me importó, así que hice que mis manos descendieran por la pared hasta tocar aquello. Lo que parecía su piel era suave y vestía incluso corbata, pensé que era un muñeco, hasta que noté algo húmedo en su cuello. Acto seguido, me olí la mano. Lo que temía, era sangre. Me aparté con rapidez y limpié mi mano en mi camisa. Entonces, escuché como alguien entraba en la sala y cerraba la puerta de golpe. Me quede quieta como una estatua. Mi instinto me decía que era mejor que no hiciera ningún movimiento. Aquel ser empujó al muerto, que al caer a mis pies y yo dar un paso atrás, se dio cuenta de mi cercana presencia.

{Continuará...}

By: Rachel

1 comentario:

Anónimo dijo...

mola o no mola? xP